
Durante estos últimos días estamos aconteciendo a una catástrofe humana de trágicas dimensiones. La invasión israelí en Gaza ha causado más de mil muertos (muchos de ellos niños) y miles de heridos y devastado el territorio donde habitan más de un millón de personas.
El eterno conflicto en Palestina, si se caracteriza por algo es por la desproporción de la fuerza aplicada entre uno y otro bando. Todos tenemos en mente la estampa de un niño tirando una piedra a un tanque. Pues eso es así a gran escala. Las bajas israelíes causadas por Hamás se cuentan con los dedos de las manos. Y sin embargo hay mil palestinos muertos. Mientras Hamás lanza cohetes (que no llegan ni a categoría de mísiles), Israel bombardea áreas enteras con fósforo blanco y penetra en Gaza con columnas de tanques. Shimon Peres puede decir que no hay desproporción, pero yo creo que los números hablan: 13 a 1010. Por cada muerto israelí hay 77 muertos palestinos. Este hecho es incontestable. Y parece que para el gobierno de Israel (y sus séquitos) ese es el precio de la sangre palestina. Un muerto israelí vale 77 muertos palestinos.

Otro de los hechos que se han evidenciado en el conflicto es la desfachatez del ejército israelí, y por tanto, de sus responsables, el gobierno israelí. Hemos podido observar que en diversas etapas del conflicto el ejército israelí ha bombardeado escuelas, hospitales, mezquitas e incluso una sede de las Naciones Unidas. Y todos estos ataques han sido realizados sabiendo con certeza que iban a causar daños colaterales. La tecnología militar que hoy posee Israel es más que suficiente como para saber si en un lugar se encuentran más o menos personas. Como mínimo, tienen la plena capacidad para dudar de si los objetivos a los que atacan están rodeados de civiles. No han tenido piedad alguna. No les ha temblado en absoluto el dedo del botón de tirar bombas. No han respetado ni siquiera el edificio de las Naciones Unidas. Israel se ampara en que en esos edificios los militantes de Hamás lanzaban cohetes. Y a partir de ahí, todo es justificable. Hasta la bomba atómica es plausible. Lo que me parece increíble es que si saben con precisión (porque dicen tener imágenes) que en esos lugares hay militantes de Hamás lanzando cohetes, también sabrán con precisión que en esos lugares hay civiles, y en concreto, niños que pueden sufrir las consecuencias del ataque.

Dicen los representantes del gobierno de Israel que se sienten acosados por la presión internacional, y que la mitad del planeta no les entiende. Pero saben perfectamente que han adoptado una política de opacidad informativa con la que han pretendido hacer de la información del conflicto un campo más de batalla en Gaza. No han dejado a ningún periodista retratar ninguna de las acciones militares que el ejército israelí ha realizado. Toda la información en ese sentido iba filtrada por el mismo gobierno de Israel. Además, pese a la desequilibrio de fuerzas, han bloqueado todavía más a la población de Gaza, sobretodo en materia humanitaria. No han dejado entrar prácticamente ningún material humanitario. Mientras miles los hospitales de Gaza estaban desabastecidos y colapsados, Israel cuestionaba la entrada de un simple cargamento de material médico. Joan Josep Nuet, senador de Izquierda Unida, es testimonio de lo que estoy realizando, pues él mismo vivió el bloqueo de la armada israelí en un buque de ayuda humanitaria.
Este conflicto también ha puesto de relieve las graves deficiencias de la diplomacia internacional y la inutilidad de la ONU. Ningún organismo internacional ha sido capaz de mediar de una forma eficiente en el conflicto. Además, hay que considerar que Israel tiene el apoyo incondicional de Estados Unidos, hecho que supone el veto de cualquier resolución vinculante que pueda proponer la ONU. Una vez más vemos como el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es un símbolo de la unilateralidad norteamericana del global de las relaciones internacionales. Mientras Estados Unidos avale cualquier acción militar de Israel, no será posible una solución pactada entre palestinos e israelíes avalada por una diplomacia multilateral.
Todos estos hechos han desencadenado muchas reacciones a nivel internacional. Concretamente, aquí en España, el partido que está en el gobierno, y por tanto su máximo responsable, José Luis Rodríguez Zapatero ha críticado la acción militar israelí. No obstante, también observamos que prácticamente ningún gobierno de estados que condenen a Israel sea consecuente con su condena y aplique alguna medida para evitar el conflicto. Concretamente me estoy refiriendo a la posible prohibición de la venta de material armamentístico al estado de Israel.

Aunque Israel haya decretado un alto el fuego provisional, el conflicto no se ha resuelto en absoluto. La presión a la que Israel ha sometido a más de un millón de personas causando más de mil muertos, no hará más que generar más odio y rabia. Estos sentimientos son los que acaban desencadenando una radicalización más de la población palestina. Obviamente, el conflicto ha eliminado cualquier esperanza de propuesta global de paz en la región. Concluyo con un refrán catalán muy apropiado para la situación actual: "qui sembra misèria, recull la ràbia" (quien siembra miseria rabia recoje).
El eterno conflicto en Palestina, si se caracteriza por algo es por la desproporción de la fuerza aplicada entre uno y otro bando. Todos tenemos en mente la estampa de un niño tirando una piedra a un tanque. Pues eso es así a gran escala. Las bajas israelíes causadas por Hamás se cuentan con los dedos de las manos. Y sin embargo hay mil palestinos muertos. Mientras Hamás lanza cohetes (que no llegan ni a categoría de mísiles), Israel bombardea áreas enteras con fósforo blanco y penetra en Gaza con columnas de tanques. Shimon Peres puede decir que no hay desproporción, pero yo creo que los números hablan: 13 a 1010. Por cada muerto israelí hay 77 muertos palestinos. Este hecho es incontestable. Y parece que para el gobierno de Israel (y sus séquitos) ese es el precio de la sangre palestina. Un muerto israelí vale 77 muertos palestinos.

Otro de los hechos que se han evidenciado en el conflicto es la desfachatez del ejército israelí, y por tanto, de sus responsables, el gobierno israelí. Hemos podido observar que en diversas etapas del conflicto el ejército israelí ha bombardeado escuelas, hospitales, mezquitas e incluso una sede de las Naciones Unidas. Y todos estos ataques han sido realizados sabiendo con certeza que iban a causar daños colaterales. La tecnología militar que hoy posee Israel es más que suficiente como para saber si en un lugar se encuentran más o menos personas. Como mínimo, tienen la plena capacidad para dudar de si los objetivos a los que atacan están rodeados de civiles. No han tenido piedad alguna. No les ha temblado en absoluto el dedo del botón de tirar bombas. No han respetado ni siquiera el edificio de las Naciones Unidas. Israel se ampara en que en esos edificios los militantes de Hamás lanzaban cohetes. Y a partir de ahí, todo es justificable. Hasta la bomba atómica es plausible. Lo que me parece increíble es que si saben con precisión (porque dicen tener imágenes) que en esos lugares hay militantes de Hamás lanzando cohetes, también sabrán con precisión que en esos lugares hay civiles, y en concreto, niños que pueden sufrir las consecuencias del ataque.

Dicen los representantes del gobierno de Israel que se sienten acosados por la presión internacional, y que la mitad del planeta no les entiende. Pero saben perfectamente que han adoptado una política de opacidad informativa con la que han pretendido hacer de la información del conflicto un campo más de batalla en Gaza. No han dejado a ningún periodista retratar ninguna de las acciones militares que el ejército israelí ha realizado. Toda la información en ese sentido iba filtrada por el mismo gobierno de Israel. Además, pese a la desequilibrio de fuerzas, han bloqueado todavía más a la población de Gaza, sobretodo en materia humanitaria. No han dejado entrar prácticamente ningún material humanitario. Mientras miles los hospitales de Gaza estaban desabastecidos y colapsados, Israel cuestionaba la entrada de un simple cargamento de material médico. Joan Josep Nuet, senador de Izquierda Unida, es testimonio de lo que estoy realizando, pues él mismo vivió el bloqueo de la armada israelí en un buque de ayuda humanitaria.
Este conflicto también ha puesto de relieve las graves deficiencias de la diplomacia internacional y la inutilidad de la ONU. Ningún organismo internacional ha sido capaz de mediar de una forma eficiente en el conflicto. Además, hay que considerar que Israel tiene el apoyo incondicional de Estados Unidos, hecho que supone el veto de cualquier resolución vinculante que pueda proponer la ONU. Una vez más vemos como el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es un símbolo de la unilateralidad norteamericana del global de las relaciones internacionales. Mientras Estados Unidos avale cualquier acción militar de Israel, no será posible una solución pactada entre palestinos e israelíes avalada por una diplomacia multilateral.
Todos estos hechos han desencadenado muchas reacciones a nivel internacional. Concretamente, aquí en España, el partido que está en el gobierno, y por tanto su máximo responsable, José Luis Rodríguez Zapatero ha críticado la acción militar israelí. No obstante, también observamos que prácticamente ningún gobierno de estados que condenen a Israel sea consecuente con su condena y aplique alguna medida para evitar el conflicto. Concretamente me estoy refiriendo a la posible prohibición de la venta de material armamentístico al estado de Israel.

Aunque Israel haya decretado un alto el fuego provisional, el conflicto no se ha resuelto en absoluto. La presión a la que Israel ha sometido a más de un millón de personas causando más de mil muertos, no hará más que generar más odio y rabia. Estos sentimientos son los que acaban desencadenando una radicalización más de la población palestina. Obviamente, el conflicto ha eliminado cualquier esperanza de propuesta global de paz en la región. Concluyo con un refrán catalán muy apropiado para la situación actual: "qui sembra misèria, recull la ràbia" (quien siembra miseria rabia recoje).






1 comentarios:
muy interesante compañero
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